Estos días hemos visto al Partido Popular dibujar con ‘brocha gorda’ el abandono de la Generalitat a los montes de la provincia. Sin embargo, a diferencia de Valencia o Castellón, el 75% del espacio forestal alicantino está gestionado por municipios mientras que tan sólo una cuarta parte corresponde a la Conselleria. Una situación que se pone de manifiesto especialmente en la capital alicantina, de cuyo Ayuntamiento depende la conservación de montes como el Benacantil, el Tossal, el Tossal de Manises, la Serra Grossa, la Sierra Colmenares, la Cala Cantalar o el parque forestal de Orgegia. Zonas forestales que acumulan grandes cantidades de basura y de árboles secos que amenazan con servir de combustible en el momento del año en el que más incendios tienen lugar.

«Estamos viendo cómo las llamas han acabado con zonas forestales fundamentales para el ecosistema y municipios como Alicante, que gestionan la mayor parte de sus montes, deben hacer frente con determinación a su responsabilidad limpiándolos y garantizando su preservación. Sin embargo, lo que vemos en montes como el Benacantil son árboles secos, basura y abandono. Una bomba de relojería en pleno centro de la ciudad expuesta a las altas temperaturas que comienzan a darse ahora», ha manifestado el concejal Raúl Ruiz.
«¿Dónde está el mantenimiento de montes que se encargaron de publicitar para el nuevo contrato de mantenimiento de zonas verdes? ¿Barcala paga para hacer anuncios o para que los alicantinos y alicantinas tengamos servicios dignos? Alicante no puede permitirse sufrir incendios ni perder más árboles y por eso es fundamental que el Ayuntamiento deje de dar la espalda de una vez a su responsabilidad con el patrimonio verde alicantino». Ha concluido Ruiz.