Cuántos años llevamos escuchando que en Alicante se hará un centro de congresos, o la fachada litoral, la conexión del aeropuerto con la estación de tren, el Parque Central o el paseo marítimo, por mencionar algunos de los proyectos estratégicos de esta ciudad.
Quizá, el problema con todos estos proyectos es que son estratégicos, pero solo quizá, porque si de algo adolece el actual equipo de gobierno es de cualquier estrategia para la ciudad. Y, cómo se va a tener ninguno tipo de estrategia cuando de lo que se carece es de un modelo de ciudad. Se han acostumbrado durante años a dejar hacer al sector privado sin cuestionarse que tal vez los diferentes sectores económicos de nuestra ciudad hubieran agradecido claridad en el modelo de ciudad para poder aportar iniciativas que además de generar riqueza ayudaran a consolidar nuestra ciudad como referente en el mapa europeo y así poder ser más competitivos. Si de algo saca pecho últimamente el gobierno municipal es de ser la ciudad más liberal de España o lo que es lo mismo, ninguna aportación o actuación haciendo dejación por tanto de las funciones para las que fueron elegidos, gobernar nuestra ciudad.
Y en este dejar hacer, dejar pasar, en el último pleno celebrado el 28 de octubre el alcalde de Alicante arropado por su equipo de gobierno y los imprescindibles votos de VOX -recuerdo que el bipartito de derechas no tiene mayoría absoluta- votaron en contra de finalizar la Vía Parque. El President Ximo Puig comprometió más de 40 millones de euros para finalizar esta obra, a cambio lo único que pedía al Ayuntamiento de Alicante era la cesión de los terrenos afectados. Con esta negativa por parte del gobierno local a finalizar la Vía Parque se impiden proyectos como el Paseo Litoral o Alicante Central, pero además condiciona la conectividad de barrios como Juan Pablo II, PAU I o Rabasa.
No solo se negaron a que la Generalitat Valenciana finalizara una obra necesaria para el desarrollo presente y futuro de Alicante, hicieron una enmienda a la totalidad de la propuesta pidiendo que la Generalitat cediera los cuarenta millones al Ayuntamiento para que fuera el consistorio quien gestionara la obra. En ese momento pensé en los hosteleros de la Explanada, los vecinos que han sufrido las obras de Padre Esplá o la de Rabasa y pensé que los vecinos afectados por la Vía Parque no merecían el mismo calvario.
Cuando un gobierno municipal rechaza inversiones millonarias para finalizar una obra estratégica para su ciudad o antepone intereses partidistas a los intereses generales o está tan agotado que su tiempo se ha acabado.
https://www.informacion.es/opinion/2021/11/02/via-parque-oportunidad-perdida-59062551.html