Especies como la tipuana o la jacaranda cuentan con el rechazo de los vecinos y vecinas de muchos barrios de Alicante que ven cómo las calles sufren las consecuencias del pulgón que acumulan estos árboles, que provocan aceras pringosas, resbalones y coches rebosantes de flores moradas llenas de melaza.
Una plaga que se debe a la falta de mantenimiento específico para estas especies originarias de otros climas. Al mismo tiempo, los socialistas también insisten en la importancia de llevar a cabo una auditoría de la salud del arbolado municipal, en especial de las palmeras, tras las nuevas caídas de estos árboles producidas en plena vía pública sin que haya existido previsión alguna ni seguimiento de su peligrosidad.
El portavoz de los socialistas alicantinos, Miguel Millana, ha afirmado que “el problema del arbolado de esta ciudad es clamoroso. Y es una falta de respeto a la ciudadanía que Barcala no sólo siga sin sustituir esta especie como piden, sino que continúe plantándola indiscriminadamente. Los ciudadanos se sienten impotentes ante la desidia de Barcala”.
Millana ha afirmado que la ciudad necesita cuidar mucho mejor la relación de suelo ocupado por zonas verdes, «el modelo de urbanismo de Barcala no puede ser llenarnos las calles de cemento o arbustos, como han hecho en Padre Esplá. Barcala, que ha convertido nuestros barrios en verdaderos monumentos a la basura y al cemento».
En este sentido, el concejal Raúl Ruiz ha criticado que «Barcala ha permitido perder más de 2.000 árboles por la mala gestión en su mantenimiento y ahora pretende hacernos creer que lo soluciona plantando árboles que nadie quiere. Las flores de estos árboles y la melaza del pulgón dejan perdidas las calles todos los años, están obligando a nuestros mayores a transitar aceras que patinan y que son verdaderamente un peligro para todos. Que estos árboles sean económicos no puede ser el criterio del Ayuntamiento para elegirlos, ni son buenos acumuladores de CO2 ni ofrecen sombra a nuestras calles. Sencillamente el PP quiere dejarnos unas zonas verdes lowcost mientras dejan que se caigan a trozos las palmeras y otros árboles autóctonos de la ciudad».