El alcalde mintió a Villar, por Raúl Ruiz

No fue así. Con aquella presentación Manuel Villar decidió ser intrascendente y malgastar su oportunidad de dar sentido a su etapa al frente de su Concejalía. En lugar de un Plan local de prevención y gestión de residuos ha impuesto su particular sentencia a los alicantinos, que convivirán los próximos años con unas cifras de reciclaje deprimentes y un paisaje lleno de contenedores desbordados como consecuencia del abuso de este sistema de recogida. Pretende hacernos creer que todo irá a mejor haciendo lo mismo, con lo mismo y del mismo modo, que la basura desaparecerá y los contenedores se recogerán solos. Todo un derroche de optimismo en pleno 2021 para justificar su fijación por mantener una recogida de residuos del siglo pasado, otra muestra más de inmovilismo de un alcalde que no sabe qué futuro quiere para Alicante, pero sí es consciente de cómo dejarnos con unos servicios públicos cada vez más indignos.

En lugar de un Plan local de prevención y gestión de residuos ha impuesto su particular sentencia a los alicantinos, que convivirán los próximos años con unas cifras de reciclaje deprimentes y un paisaje lleno de contenedores desbordados como consecuencia del abuso de este sistema de recogida

Sin duda el alcalde mintió a su concejal de limpieza cuando le dijo que esto sería fácil, que no le complicaría con grandes cambios para que Alicante afronte al fin su problema endémico con la basura. No me cuesta decir que tengo a Manuel Villar por un buen tipo, pero remar con el alcalde en contra de la ciudad es un encargo que nunca debió aceptar. Es por ello que se atrevió a presentar un documento cobarde y desdibujado que deja claro, una vez más, que Barcala no se parece en absoluto a Alicante. Esta ciudad se mira en otros espejos, aunque no lo quieran ver.

Sin duda el alcalde mintió a su concejal de limpieza cuando le dijo que esto sería fácil, que no le complicaría con grandes cambios para que Alicante afronte al fin su problema endémico con la basura

Han malgastado una oportunidad única para consensuar la planificación de residuos con vecinos, asociaciones o agentes sociales y en su lugar, lo han reducido a una imposición de aquello que se sabe que no funciona. El alcalde con el entorno de los contenedores más sucio de España pretende limpiar la ciudad colocando dos mil más. Si no te gusta, repites. Y mientras tanto, reciclamos la tercera parte de lo que nos exigen porque no se separa suficiente ni en origen ni en destino.

Tampoco busquen en el documento un sistema puerta a puerta real o una recogida neumática como la que los socialistas venimos planteando desde hace casi treinta años para Alicante, ninguno de estos sistemas previstos por Europa para mejorar nuestra economía circular tienen el más mínimo impacto en este Plan. Ni siquiera se han molestado en concretar incentivos para la reducción de residuos como el pago por generación obstinados en estar lo más quietos posible hasta el fin del mandato, la misma parálisis que tiene secuestrado a todo el gobierno municipal.

Y no contento con desoír la estrategia de residuos comunitaria, el concejal de limpieza se ha empeñado en enfrentarse también con vecinos y ecologistas negando siempre de forma taxativa cualquier posibilidad de escucharles. El PP tiene un grave problema de empatía, de gestión, de hipotecas que no terminan nunca y de desinterés por abordar cada aspecto de la que ha sido durante una década la principal preocupación de la ciudad. Porque cuando el proyector se apaga y el marketing medioambiental termina, lo que deja este alcalde es la más absoluta resignación de una ciudad que sufre su falta de decisión por gobernar. Mientras, busca nueva UTE buena, bonita y a ser posible barata, que financie la deuda millonaria que mantiene con el servicio y cueste un 5% menos que el contrato del año 2000, pese a que somos 40.000 habitantes más.

Barcala pretende plantar contenedores donde antes había árboles y esperar a ver cómo se recogen solos con este nuevo y mágico plan. Al asumir las competencias delegadas de limpieza Villar compró aquella moto rota, pero tiene aún menos excusa que no haya intentado arreglarla preguntando a los vecinos cómo solucionar la falta de ideas de su alcalde, qué pretendemos para Fontcalent o qué calles queremos en Alicante.

Este Plan tira por la borda todo el mandato. Sin duda nos costará remontar todo a lo que renuncian con él.

https://www.informacion.es/opinion/2021/10/03/alcalde-mintio-villar-57966962.html

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