Desde las diferentes administraciones, y especialmente desde el Ayuntamiento de Alicante, que es la más cercana a la población de nuestra ciudad, se debe trabajar para que todas las personas, sin excepción, puedan llevar una vida digna. Pero esta es una cuestión difícil cuando la persona que debería estar en primera línea combatiendo la emergencia social no tiene la más mínima empatía con las alicantinas y los alicantinos, y su capacidad de gestión está absolutamente cuestionada. Julia Llopis ha demostrado de manera reiterada que no está capacitada para liderar los servicios sociales y que su interés por combatir la emergencia que azota a miles de personas en nuestra ciudad es nulo.
¿Y qué hacen Partido Popular y Ciudadanos para solucionar este problema? ¿Apartar a la señora Llopis de la concejalía de Acción Social por sus desplantes a quienes están asumiendo el trabajo que debería estar realizando ella? No, por supuesto que no. Entonces, ¿ha sido la propia Llopis la que ha dimitido por los constantes conflictos con los movimientos sociales, por poner palos en las ruedas a las políticas sociales de Botànic o por los constantes desplantes al Gobierno central? Tampoco.
A la derecha alicantina no se le ha ocurrido nada mejor que institucionalizar la caridad, organizando una ofrenda de alimentos a la patrona de Alicante para lavar su imagen tras meses y meses de inoperancia en las zonas que peor lo están pasando. No es momento de fotos. Si el Ayuntamiento quiere realmente afrontar esta emergencia, podría empezar por reabrir el albergue para personas sin hogar de Florida-Babel que cerró unilateralmente, dejando a decenas de personas en la calle y, sobre todo, escuchando a todas y cada una de las entidades que constituyen el tejido social de nuestra ciudad.
Y mientras experiencias maravillosas de ayuda fraterna se siguen produciendo en esta ciudad, el bipartito de derechas pone palos en las ruedas al refuerzo de los servicios sociales -subvencionado por el Botànic-, se le acumulan vergonzantes listas de espera en la gestión de la Renta Valenciana de Inclusión Social, bloquea la gestión de las ayudas autonómicas al pago del alquiler, insulta y mantiene un estúpido pulso con las entidades de la Zona Norte de la ciudad, niega la cesión de locales para almacenar alimentos sin ninguna causa racional para ello, ha mantenido cerrados todos los Centros Sociales de la ciudad, no soluciona los importantes problemas existentes en la gestión del padrón, cierra prematuramente el recurso para las personas sin hogar del Pabellón de Babel y un largo etcétera. Un bipartito con multitud de carencias que si han podido ser amortiguadas ha sido gracias a la respuesta solidaria de la sociedad, el compromiso de las trabajadoras de Acción Social y el apoyo del Botànic a la crisis en la ciudad de Alicante, pero en ningún caso por el trabajo de la derecha.
Desde el Banco de Cuidados hasta Alicante Gastronómica, pasando por todas las acciones solidarias que el conjunto de la sociedad civil ha desarrollado, se sigue trabajando para que a nadie le falte un plato de comida ante la incapacidad del equipo de gobierno para liderar, coordinar y organizar la respuesta social a esta crisis. Es urgente e imprescindible que el bipartito deje de intentar utilizar la solidaridad como bandera para intentar tapar las vergüenzas de su gestión, y que no olviden que su obligación no es otra que garantizar sus derechos a todas las personas. Desde el PSOE, Unidas Podemos y Compromís se lo recordaremos cada día.
https://www.diarioinformacion.com/opinion/2020/06/20/institucionalizacion-caridad/2275086.html
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