El pasado 26 de noviembre el pleno del Ayuntamiento de Alicante denegó la propuesta del Grupo Socialista de honrar la memoria de la primera concejala de Servicios Sociales de Alicante, doña Pilar Castillo Espadas, dando su nombre a una calle, espacio público o centro social de Alicante.
Alicante cuenta en la actualidad con una red de centros sociales y diversos servicios especializados destinados a atender las necesidades sociales de la población. Es difícil imaginar una ciudad sin una concejalía de Acción Social, pero en 1979 el Ayuntamiento no tenía actividad en esta área. La Ley de Bases de Régimen Local vigente en ese momento indicaba en la Base 11, g) que era competencia municipal la beneficencia, protección de menores, prevención y represión de la mendicidad; mejora de las costumbres; atenciones de Índole social; albergues de transeúntes. Con apenas esas dos líneas, Pilar Castillo desplegó una actividad ingente y consiguió dotar a la ciudad de una estructura de Servicios Sociales.
Para cuando, en 1988, la Dirección General de Acción Social, que dependía entonces del el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, puso en marcha el Plan Concertado de Prestaciones Básicas de Servicios Sociales, cuyo objetivo era financiar conjuntamente una red de atención de Servicios sociales municipales, Pilar Castillo ya había creado un albergue de transeúntes, un gabinete psicopedagógico, cuatro clubs de jubilados, dos mini residencias, un servicio de ayuda domiciliaria para la tercera edad también para la tercera edad, una casa de acogida para mujeres maltratadas, dos viviendas de emancipación para Nazaret, un convenio con Instituciones penitenciarias, un servicio de toxicomanías y un centro de rehabilitación para drogodependientes, amén de todos los programas de ayudas a familias a través de apoyo económico; sin contar el primer plan de erradicación de chabolismo y la elaboración del mapa social de la ciudad. También había iniciado la descentralización de los Servicios Sociales, germen de los actuales Centros Sociales.
Pero el bipartito y Vox argumentaron en el pleno que “ese era su trabajo y que por esa regla de tres tendrían que poner una calle a cada concejala que haga su trabajo”. Ese argumento ofende. Demuestra un total desinterés por la historia de la ciudad y los que la construyeron. Ofende que existiendo centros sociales que no tienen nombre no haya uno que recuerde que ella fue la creadora de los Servicios Sociales.
Si siguiéramos ese argumento no se entendería que haya un centro social que lleva el nombre de una dirigente vecinal y no de todos los dirigentes vecinales que hicieron su trabajo al igual que esa dirigente vecinal.
Ofende el desprecio por la mujer que no se limitó a hacer su trabajo, sino que marcó un hito y fue diez años por delante de lo que cabía esperar de su trabajo.
Ofende que quienes nos representan no reconozcan la diferencia entre hacer el trabajo y hacer historia.
Pilar Castillo Espadas se merece que la ciudad la recuerde y no se merece la ofensa que ha recibido de un gobierno municipal corto de miras y de perspectiva histórica. ¡Ojalá rectifique!
https://www.informacion.es/opinion/2020/12/10/ofensa-26150194.html